El crecimiento de la IA está transformando la forma en la que los usuarios buscan información, toman decisiones de compra y descubren productos. Lejos de ser una tendencia pasajera, se ha convertido en una herramienta estratégica para optimizar recursos, mejorar la productividad y agilizar tareas.
No obstante, el mayor reto en este siglo es saber cómo integrar la IA correctamente al modelo operativo. Una herramienta digital es un apoyo a las funciones desempeñadas, siempre y cuando esté bajo la supervisión humana.
Para esto, las marcas tienen que comprender qué sistemas están en uso y cómo operan. Después, establecer políticas claras de uso y auditorías. Otro factor muy importante es concienciar a los equipos, preparándolos para trabajar con IA de una manera responsable y crítica.
La necesidad de desarrollar más proyectos con los mismos recursos ha llevado a varias compañías a buscar diferentes formas de mejorar su eficiencia. Esta adopción responde a un asunto de competitividad.
La capacidad de adaptación de una empresa la diferencia de sus competidores. Contar con herramientas como la inteligencia artificial que permita a sus equipos delegar las tareas rutinarias genera un mayor impacto para el negocio.
La inteligencia artificial puede ayudar a agilizar las tareas cotidianas que consumen una parte importante de la jornada laboral. Algunos ejemplos de su aplicación son:
– Redacción de correos: preparar borradores y adaptar el tono y el contenido al destinatario.
– Búsqueda y síntesis de información: resumir contenidos y extraer los puntos clave para facilitar su revisión.
– Elaboración de documentos: estructurar informes, organizar ideas y generar primeras versiones a partir de la información disponible.
Al reducir el tiempo dedicado a estas tareas, los profesionales pueden centrarse en actividades que requieren mayor análisis, creatividad y capacidad de decisión. Para aprovechar estas herramientas, es fundamental combinar las capacidades de la IA con el conocimiento y la revisión de las personas, que aportan el contexto y el criterio necesarios para obtener resultados útiles.
La utilidad de la inteligencia artificial se hace más visible cuando se incorpora a las aplicaciones que los equipos utilizan cada día. Microsoft Copilot y Google Gemini permiten apoyarse en la IA para preparar documentos, sintetizar información o dar seguimiento a reuniones dentro de sus respectivos entornos de trabajo.
Su integración en aplicaciones como Word, Excel, Teams y Outlook permite agilizar distintas tareas, según las funciones disponibles en cada plan:
Por su parte, Gemini ofrece funciones de IA en aplicaciones como Gmail, Docs, Sheets y Meet. Puede ayudar a redactar una respuesta, desarrollar un documento, analizar datos o recuperar los aspectos más relevantes de una reunión. Estas posibilidades, también sujetas al plan contratado, facilitan la preparación y consulta de la información que los equipos necesitan para trabajar.
Para aprovechar ambas soluciones, es importante definir qué tarea se quiere resolver, aportar el contexto adecuado y revisar el resultado. Sus respuestas pueden contener errores u omitir información relevante, por lo que el criterio profesional sigue siendo necesario para comprobar su precisión y adaptarlas a las necesidades de cada empresa.
El próximo miércoles 18 de noviembre, descubre cómo aplicar la inteligencia artificial al trabajo diario en el webinar online «De automatización a los agentes de IA: la nueva forma de trabajar en las marcas». Una sesión para explorar cómo estas herramientas pueden ayudar a agilizar tareas, conectar procesos y mejorar la productividad de los equipos.
A través de casos de uso empresariales y ejemplos prácticos, abordaremos cómo:
Da el siguiente paso y descubre cómo trasladar estas posibilidades a tu entorno profesional.